Cada uno de los rincones de esta casa me cuenta una historia, y yo me quedo lela, con los ojos desparramados dentro de las órbitas hasta que las palabras se tornan ideas sin sentido. Es entonces cuando me acomodo el cerebro dentro de mi cabeza vacía y espero la llegada de mi hijo.
Ya no hay secreto que desconozca de los cimientos de la familia. Aunque mi padre se haya empeñado en mantener la boca cerrada, los hilos de una verdad demasiado densa se han atado por sí mismos. Él pasará a la histori