(Narra Ahmed)
No hay algo más decepcionante que estar sentado a la mesa y no tener una gota de hambre. Sé que debo comer porque no me deben faltar las fuerzas para liderar a mi gente. La recuperación de mis heridas ha sido rápida y asombrosa, pero los milagros no existen. Disto mucho de sentirme bien. ¿Cómo hacerlo si aquellos a los que un día he llamado hermanos me han traicionado? ¿Cómo si he perdido a muchos amigos queridos en la batalla? ¿Cómo lograrlo si Amira ya no está? Extraño sus malas