—Luego de tantos inconvenientes, ¿me permitiría hablarle a solas?
Intento interpretar el motivo de la interrogante, que Ahmed le hace a Seth, sin conseguirlo. ¿Qué se trae él conmigo? Me ha mirado con la curiosidad despectiva con que se mira a un perro callejero, desnutrido y lleno de pulgas. Ya sé que estoy golpeada y medio desnuda. ¡Perdón! Casi sin ropas... Pero lo que veo en sus ojos no es deseo morboso. ¿Será lástima? Estoy un tanto perdida. ¿No es que éramos enemigos? Necesito una explica