Luciana y Miguel llegaron a uno de los lujosos hoteles del grupo Vidal - Espinoza. Él había reservado la suite presidencial, solo introdujo la tarjeta, y abrió la puerta:
—Llegó el momento de cargar a mi esposa —susurró, y la alzó entre sus fuertes brazos.
—Mi sueño hecho realidad —murmuró Lu, sonrió, con la mirada iluminada se prendió del cuello de su esposo.
Entonces la feliz pareja entró a la suite. Los ojos de Lu brillaron al ver la hermosa decoración, pétalos de rosas, velas, un exquisit