Miguel finalizaba de arreglarse el frac para la boda, entonces escuchó el rugido de un motor, pensó que era Paula, pero no, el que había llegado era su papá, escuchó la voz del señor Duque y sonrió, imaginó a lo que había ido.
—¿Estás listo? —preguntó Joaquín ingresando a la alcoba.
—Bueno, estoy muy nervioso, espero que nada dañe la ceremonia —comunicó.
Joaquín lo miró con calidez.
—Tranquilo, que he tomado medidas de seguridad, no te preocupes. —Colocó su mano sobre el hombro de él—, solo