—Bueno, estas no son conversaciones para niños de su edad, así tengan la inteligencia de diez —advirtió Miguel intentando no mostrar la preocupación que la llegada de esa mujer generó—, no pensemos en esa señora, que hoy nos vamos de compras, y voy a consentirlos a ustedes y a mamá.
—¡Yupi! —exclamó Dafne—, que mamá se haga un cambio de look, y quede más bonita de lo que ya es, para que las resbalosas no se te acerquen papi.
Miguel sonrió con ternura, alzó en sus brazos a su hija.
—Por eso d