Amarte es mi condena. Cap. 54: Despedida.
—Yo tengo que hablar unas cosas con el juez, los dejo solos —dijo Majo, le dio una palmada en el hombro a Salvador.
Él se aseguró que Facundo fuera con ella, aún no se podía cantar victoria, entonces dirigió sus ojos a Brenda.
—Estoy bien, gracias por preguntar, hicimos justicia. —La voz se le notaba entrecortada.
—Tu hermana merecía que el culpable pagara lo que hizo —aseguró Brenda y se reflejó en los ojos de Salvador.
Salvador ya no la observó con hostilidad, sino por el contrario, con a