Amarte es mi condena. Cap. 55: Alma, corazón y vida.
Entonces Salvador sacó de su impecable saco un estuche de terciopelo y lo abrió frente a los ojos de Majo.
Ella separó los labios, el diamante deslumbró su vista, parpadeó un par de veces, la argolla era en oro blanco, la piedra tenía forma de estrella, y estaba rodeada de varios circones pequeños alrededor.
En ese momento la letra de la melodía decía:
«Oye esta canción que lleva: Alma, corazón y vida, esas tres cositas nada más te doy…»
—Te ofrezco mi alma, mi corazón y mi vida a cambio de s