Amarte es mi condena. Cap. 33: El punto débil de Salvador.
Malú dio vuelta salió del despacho, y él como un desesperado corrió tras de ella, la agarró del brazo, pero María Luisa se sacudió.
—Perdón. —Se disculpó él por ese atrevimiento—, nuestra amistad no puede terminar, Malú, tú me conoces bien, yo no fallé, fue ella, preguntale, por favor confía en mí, no dudes, no lo soportaría.
Malú en ese momento, pensó en las palabras de Abel, y en que Sebastian tenía dos caras, y que quizás su hermana estaba en peligro, así que pensó que al enemigo era mejor