Amarte es mi condena. Cap. 20: La trampa.
El fiscal Araujo debía hacer su trabajo, ese hombre no dejaba cabos sueltos, y aunque sabía que la señal que emitía ese móvil con el cual Majo se comunicaba con su familia era falsa, él les seguía el juego.
Entonces, mientras estaba en su despacho, recibió una llamada privada, era desde fuera del país.
—Tengo lo que me pidieron, todo está listo, con lo que enviaré, lo pueden refundir en prisión.
—Perfecto, envío el mail al cual debe enviar toda la información.
—En unos minutos lo tendrá,