Amarte es mi condena: Cap. 19: Perdiendo el control.
Y luego de haber compartido ese momento tan íntimo, tan alucinante, Majo descansaba plácidamente en la cama, como ajena a todo lo que estaba por suceder; sin embargo, Salvador sabía que tanta calma no era buena, conocía a sus enemigos, los había estudiado durante años, y requería aliados, pensó que Abel Zapata podría ser uno de ellos, necesitaba contactar y hablar en persona con él.
Entonces dejó a Majo en la cama, sintió la imperiosa necesidad de mirar los documentos que ella había traído, fu