Amarte es mi condena. Cap. 11: ¡Él es incapaz!
Los mineros se organizaron y escogieron a tres personas, los hombres de más edad, y con mayor experiencia en esas cosas, de inmediato esos individuos escoltados por los hombres de Arismendi se aproximaron a la camioneta.
—Doctor, escuchamos su propuesta.
Salvador bajó el vidrio, los miró con seriedad.
—Les propongo un salario digno, el mismo que ganan los empleados de la mina, a más de las prestaciones legales, y del seguro que deben tener en caso de accidentes, sus hijos pueden estudiar en l