Alai
No podía creer que Max estuviera aquí. Esto es increíble.
- Hola, Max - le doy una sonrisa cálida.
- ¿Qué haces aquí?
- Estoy acompañando a mi jefe - me mira de arriba abajo - ¿Te gusta lo que ves? - M****a, ¿por qué dije eso? Él se acerca a mi oído y me pega a su cuerpo.
- Sí, y no sabes cuánto - me acaricia la espalda y siento cómo todo mi cuerpo se eriza.
- Aunque estoy muy cabreado porque todos te miran, todos miran lo que es mío - me alejo de él y le digo
- Yo no soy tuya, recuérdalo,