Alai
Después de despedirnos de todos, Max y yo nos encaminamos a una cabaña donde pasaremos el fin de semana como viaje de bodas, ya que con el bebé no es bueno viajar. Entramos al auto y estoy sumergida en mis pensamientos hasta que siento cómo Max toma mi mano.
—¿Todo bien, amor? ¿No me dirás lo que pasó? —pregunta suplicando.
—Amor, no pasó nada, solo que me puse triste porque no tenía a mi familia conmigo y sabes que el embarazo me pone más sensible de lo normal —le digo. Él me mira no muy c