---
Alai
Me despierto con un fuerte dolor de cabeza. Abro mis ojos lentamente y lo primero que veo es que estoy en un hospital. Entonces recuerdo todo: Rebecca y mi bebé... Oh, Dios, mi bebé. Me levanto de golpe y siento un dolor en una costilla.
—Hey, nena, tranquila —dice Max.
—Max, mi bebé, dime que está bien —le digo con lágrimas en los ojos.
—Está un poco delicada, pero sigue con nosotros —responde él.
Oh no, mi bebé está mal. Toqué mi vientre y mentalmente pido perdón por no cuidarla bien.