Alai
Estaba asustada por el grito que metió Max, nunca lo había visto tan cabreado.
- No me dirás - me grita y, como estoy tan sensible, se me llenan los ojos de lágrimas.
- No vayas a llorar, dime mejor quién te hizo eso, Alai.
- Te lo voy a decir, pero debes prometerme que no harás nada - le digo con la voz temblorosa.
- Habla ya - me suelta.
- Fue Federico. Se enteró del embarazo y se puso como loco - veo cómo su cuerpo se tensa.
- Ese infeliz no puede dejar sus putas manos quietas, voy a mat