Alai
- ¿Alai, acaso no me vas a contestar?
- Sí, sí te contestaré. - Tomo aire para calmarme.
- Me encontré a Federico por casualidad en el hospital. Se estaba haciendo unos chequeos médicos. Yo estaba muy nerviosa por entrar y tú no llegabas, y él, al verme así, se ofreció a entrar conmigo.
- ¿Y esperas que te crea eso? - Me hierve la sangre.
- ¡¿CÓMO PUEDES DUDAR DE MÍ?! ¡YO QUE NUNCA TE HE FALLADO! - Le grito desesperada.
- No dudo de ti, dudo de las intenciones de ese hombre. Él quiere lo qu