Han pasado dos semanas, dos semanas que han sido las peores de mi vida. Solo recibo insultos y maltratos de Maximo y, para rematar, me dijo que tenía que colaborar organizando su boda con la "modelucha". Llego a mi casa y me paro en seco al ver quién es.
- ¿Qué haces aquí, Matías? - le suelto con rabia.
- Llevas días sin ir al club - entra a la casa y se sienta.
- Hey, yo no te dije que pasaras.
- Pues ya entré - ruedo los ojos.
- No voy a volver - le suelto.
- No quiero que vuelvas a bailar, so