~Pov del Narrador~
En ese instante, Serenia comprendió por qué la mesa había permanecido en un silencio incómodo. Había observado que su nuera era una joven excepcionalmente capaz y que, si había logrado capturar el interés de su hijo, debía ser una mujer especial.
—Lo siento si te incomodé, Alisha —musitó la mujer, con un rubor de vergüenza en las mejillas.
Alisha, con una suave negación de cabeza, le indicó que no tenía por qué disculparse.
—¡Vaya, vaya! ¿Serenia Müller disculpándose? ¡Est