Estaba de vuelta en mi país hace dos semanas.
Renato me prestó dinero para los pasajes y para establecerme. Tenía que buscar un trabajo y algo que hacer con mi vida.
Las llamadas telefónicas de managers y programas de televisión no paraban. Me ofrecían ostentosas sumas para contar mi verdad tanto en Chile como en EE.UU, pero para mí era tema cerrado. No había nada que contar y mucho que olvidar.
El lunes siguiente recibí la llamada de un abogado diciéndome que tenía algo importante que hablar c