Ji-hoon escuchó los golpes secos y rítmicos de Kim contra la madera de la puerta. Su corazón, que ya latía desbocado por la adrenalina y por tener a Valeria tan cerca, dio un vuelco violento dentro de su pecho. Abrió los ojos de golpe, rompiendo el beso a regañadientes. Miró a la mujer frente a él con una dolorosa mezcla de frustración y absoluta urgencia. El pomo de la puerta de metal se agitó con una fuerza casi violenta, amenazando con ceder en cualquier instante.
La tomó delicadamente por l