—Vine porque no quiero esperar a mañana —declaró Ji-hoon, con una urgencia que le rasgaba la voz—. No quiero que el mánager Kim, ni los contratos con la agencia, ni las fanáticas decidan en qué momento puedo tenerte cerca. Sé perfectamente que esto es una locura, Valeria. Sé que arriesgo mi carrera entera subiendo a tu suite a estas horas de la madrugada... pero cuando estoy contigo, soy solo Ji-hoon. No soy el idol de la televisión, ni el vocalista del que todos hablan. Y este Ji-hoon necesita