Minutos después de aquella emotiva presentación ante los integrantes de la banda, Valeria y Ji-hoon se encontraban en el interior del auto privado, cortando con suavidad las transitadas calles de Seúl. El vehículo avanzaba rumbo a un restaurante tradicional coreano, un sitio sumamente exclusivo y discreto ubicado en el corazón de la zona de Gangnam. Ji-hoon había seleccionado el lugar meticulosamente; un reservado con paneles de madera fina donde la privacidad estaba garantizada, manteniéndolos