Mientras tanto, Ji-hoon bajó rápidamente a su habitación, se arregló a toda prisa con ropa casual pero impecable y se dirigió de inmediato al cuarto donde se reunía el resto del grupo. Al cruzar el umbral, la atmósfera se tornó expectante. Los cinco miembros restantes de la banda compartían el espacio con el mánager Kim, cuya expresión neutra guardaba un secreto absoluto. Ji-hoon respiró hondo, miró a sus compañeros a los ojos y, con una madurez que pocas veces mostraba en situaciones personale