Tres días después el regreso de la delegación desde las gélidas faldas del Cotopaxi hacia la mansión residencial de Georgina marcó el cierre de la primera etapa de sus vacaciones. Las camionetas todo terreno ingresaron al pórtico de la propiedad cubiertas de polvo y escarcha, pero el semblante de los músicos coreanos distaba enormemente del cansancio corporal con el que habían arribado días atrás. La atmósfera en la estancia principal se llenó de un bullicio grácil en coreano e inglés; Kwang-su