En la profunda quietud de la madrugada, Valeria abrió los ojos. La luz plateada que se filtraba de manera constante a través de los imponentes ventanales impedía que la oscuridad fuera absoluta en la habitación. «Gloria pensó en cada detalle al elegir este lugar», reflexionó en silencio, admirando la silueta de la metrópolis recortada contra el cielo nocturno. Con movimientos sumamente cautelosos para no perturbar el descanso de Ji-hoon, se deslizó fuera de las sábanas de seda y caminó descalza