—Así que eres la consentida absoluta de la casa... —comentó Ji-hoon con una sonrisa pícara y dulce que iluminó sus facciones—. Con razón muestras esa actitud tan imponente y astuta, mi amor. Te criaron en un auténtico palacio de amor puro. Y tu papá... bueno, entiendo a la perfección su necedad de hombre mayor. Pero si me dices que tú eres su vida entera y que siempre cumple tus caprichos, creo que la solución la tenemos justo frente a nosotros.
Valeria lo miró, intrigada por la seguridad que e