El jet privado de la agencia K-Entertainment cortó la niebla andina y tocó pista en el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito con un estruendo sutil. La medianoche cobijaba la capital ecuatoriana con un frío polar. Los medios de comunicación y fans los esperaban para darles la bienvenida. Custodiados por guardias de seguridad llegaron al vehículo dispuesto por la familia Vega, una van empresarial con vidrios polarizados y semi blindada, escoltados por un equipo de seguridad riguroso l