Las palabras de Chae-won quedaron zumbando en el oído de Valeria con la persistencia de un eco maldito, amenazando con reabrir la grieta de vulnerabilidad que la noche anterior había dejado en su alma. Sin embargo, el orgullo de la estirpe Vega y la disciplina de una Directora Ejecutiva acudieron a su rescate. Enderezando la espalda con esa elegancia innata que poseía, Valeria dio un paso al frente. Sus ojos verdes, fijos y felinos, se clavaron en la mirada altiva de la coreana.
—Mucho gusto, C