Sentados frente al mar, en la penumbra de la noche tropical, el sonido rítmico de las olas al reventar contra la orilla comenzó a compasarse con el murmullo de las conversaciones que se apagaban lentamente. Uno a uno, los integrantes de la banda, Susana y Tae-young se pusieron de pie, despidiéndose con gestos pausados y sonrisas cómplices para retirarse a descansar en sus respectivas villas. El éxodo voluntario de la delegación de Seúl dejó finalmente a Ji-hoon y a Valeria en una soledad absolu