El destello de la videollamada se extinguió, dejando la pantalla del teléfono de Valeria en un negro absoluto. La brusca desaparición del rostro de Ji-hoon provocó una oleada de frustración en su pecho, avivando la inevitable atracción y la deliciosa posesividad que el idol ejercía sobre ella, incluso a miles de kilómetros de distancia. Con el ceño fruncido, Valeria se giró de inmediato hacia Martín y le propinó un golpe firme en el hombro, incapaz de contener su molestia ante la impertinencia