Me detuve frente al espejo para mirarme por última vez.
Una camisa blanca, metida con cuidado en un pantalón negro recto. Zapatos de tacón bajo. El pelo recogido en una coleta pulcra, con algunos mechones enmarcando mi rostro. Un maquillaje ligero, casi imperceptible.
Discreto. Profesional. Sin florituras.
Mis dedos apretaron con fuerza la carpeta con mis documentos.
Esto no es solo ropa... Intento demostrar algo.
Respiré hondo y bajé lentamente las escaleras.
La familia ya estaba reunida en el