Filipe estaba sentado en una mesa larga. Su postura era impecable, su expresión fríamente profesional.
Ni una sonrisa.
Ni un indicio de que se conocieran.
"Buenos días", dije con seguridad.
"Buenos días. Siéntese", respondió con la misma calma.
Me senté frente a él.
Filipe abrió mi currículum.
"Entonces, señorita Almedia", su voz era formal, "¿por qué cree que es la persona adecuada para este puesto?"
Filipe no respondió a las palabras de la asistente. Su mirada volvió al currículum.
"La volunt