¿Acompañar a Alejandro a una cena de negocios?
Comparada con la familia de Mariana, ¿qué lugar podía tener ella?
—Yo… yo vine a… —Lola tartamudeó, incapaz de decirlo.
Frente a la mujer legítima, ¿cómo atreverse a confesar que la habían mandado para sustituirla?
—La abuela la llamó para que me acompañara esta noche —dijo Alejandro con calma.
Las mejillas de Lola se tiñeron de rojo al instante.
—¿Ah, sí? —Mariana arqueó las cejas, sonriendo con ironía—. Ya veo.
—Yo… —
—Señorita Hernández, no es p