Capítulo 54. NO ME JUZGUES...
—Iremos detrás de ti.
Mi papá me tendió su teléfono personal y me mostró que en su otra mano estaba el teléfono de su trabajo. Asentí en dirección a mi padre y Gabriel. Los vi trotar hasta la camioneta, donde el chofer esperaba para servirnos de escolta.
Fue solo en ese momento, cuando la ambulancia arrancó y Diego comenzó a administrar algunos medicamentos, que me permití ver el estado de Amelia.
Diego rasgó sus jeans con una tijera y dejó al descubierto sus piernas, esas que tanto adoraba y q