Capítulo 57. Una deuda de seis años
El aire en el pasillo del hospital era frío, calaba hasta los huesos, pero no tanto como la voz de Avery cuando finalmente susurró:
—Él no es solo un criminal para mí, Marco. Él… él es la persona que me dio un nuevo camino cuando yo estaba completamente convencida de que ya estaba muerta. ¡No puedo olvidar eso!
Su voz temblaba con fuerza en medio del silencio, uno que solo se llenaba con el estruendo de los latidos de su propio corazón.
La luz de neón sobre sus cabezas parpadeó una vez, como si