Capítulo 58. Detrás de los barrotes
Esos ojos seguían mirando a Avery como antes. Como la primera vez que se conocieron en el puerto, aquella mirada que en su momento la hizo sentirse protegida. A salvo. Pero ahora, esa misma mirada le revolvía el estómago y le oprimía el pecho.
—Quiero pedirte perdón, Ava… Quiero decir, Avery. Lo entiendo. Aquí he tenido tiempo para reflexionar sobre todo, y lo que hice estuvo muy, muy mal. Actué sin pensarlo dos veces, ¡Leo incluso quedó traumatizado por mi culpa!
Avery respiró hondo, intentand