Capítulo 56. Estrellas tras la ventana del hospital
“¿Todavía te duele, Avery?”
“Sé que estás cansada. Ven, yo cargo a Leo. Tú ve a trabajar.”
“No importa, lo importante es que tú y Leo estén a salvo.”
La voz imaginaria de Julian susurró de pronto junto al oído de Avery, resonando otra vez en su mente.
Avery se sobresaltó; la toalla tibia en su mano estuvo a punto de caer dentro del recipiente de plata. Se quedó mirando su propia muñeca izquierda con la mirada vacía. Allí había una línea pálida y delgada, una cicatriz de hacía seis años, cuando