Capítulo 17. Rumores
—Ava… ¡espera!
Avery estaba a punto de alcanzar el picaporte cuando la palma de Dominic se estrelló contra el vidrio junto a su cabeza, acorralándola. La respiración del hombre rozó su oído, cálida y desordenada.
Avery cerró los ojos por un instante.
—Maldición —murmuró.
—Ya hablamos de esto, señor. Toda comunicación laboral debe hacerse por correo o mensajería interna —dijo Avery con fastidio—. Los asuntos personales no se traen a la oficina; es mejor mantener distancia.
—No me importan las re