Capítulo 18. Padre e hijo
—¡Mamá, mira! Ese dragón… ¡tiene las alas azules!—La voz aguda de Leo, cargada de entusiasmo, rompió el silencio del pasillo siete del gran supermercado en el centro de la ciudad. Se puso de puntillas, su pequeño cuerpo inclinado hacia adelante, su diminuto dedo señalando el estante de juguetes al otro lado.
Avery miró de reojo y luego sonrió levemente. Los ojos de su hijo brillaban como si acabara de descubrir un mundo nuevo.
—Sí, mamá lo ve. ¿Otro juguete nuevo? ¿No te compró ya uno el tío Ju