Me despierto y una punzada entre mis piernas me hace recordar la locura que ha pasado, pequeños fragmentos van llegando a mi mente haciéndome sonrojar.
Trato de moverme pero Daimon me tiene fuertemente pegada a su pecho mientras Dániel sujeta mi cadera pegandola a su dura erección.
Es increíble que ni siquiera estando profundamente dormidos logren tener sus manos lejos de mi cuerpo y yo la verdad me siento feliz y complacida de tenerlos cerca.
Me giro hasta quedar de espaldas en el colchon y el