Los giros que da la vida son tan imprevisibles que puedes cambiar de un estado de total miseria a uno de absoluta felicidad en cuestión de solo meses.
Estoy frente al hospital, pero esta vez la sensación no es la misma..
Mis hombres me acompañan, mi madre esta esta en proceso de recuperación y en mi cuerpo tengo un pequeño corazón que late con fuerza. Mi bebé.
Camino por el pasillo y veo a Maria salir de la habitación.
- Victoria! ¿Que haces acá? Tu madre va a estar feliz de verte! - Me dice