Alana
—¿Cómo que no está? —pregunto, sintiendo que la respiración se me corta en la garganta.
Derek me observa de pie en medio de la cocina. Su rostro, usualmente relajado, está tenso, y la expresión en sus ojos me dice todo lo que necesito saber: él tampoco tiene una respuesta lógica. Christopher está a su lado, rascándose la nuca con frustración mientras repasa con la mirada un fajo de papeles que Derek acaba de colocar sobre la barra.
—No tiene sentido. ¿Qué rayos es esto? —insisto, sintiend