Christopher.
La empujo hacia atrás sin romper el beso, obligándola a ceder espacio sobre el colchón. Sus piernas se enredan con las mías en una lucha silenciosa por el control que ninguno de los dos está dispuesto a ceder. Me fascina su resistencia; me vuelve loco que me desafíe incluso cuando su respiración es un hilo entrecortado que busca mi aire.
—Christopher… —susurra mi nombre contra mi cuello cuando desciendo la boca hacia su mandíbula, y el roce de sus labios me eriza la piel— ¿Qué... q