Tuvieron que esperar a Fabrizio y Piero durante quince minutos. Para Ava esos fueron los minutos más largos de toda su vida. La tensión era casi palpable entre ellos. Cualquier intento de conversación moría rápidamente. Cada vez que Alessandro le decía algo, ella se limitaba a responder con monosílabos. No lo hacía para castigarlo, simplemente no estaba de humor.
Su vida no había dejado de correr desde que conoció a Alessandro. Sentía como si hubiera tomado un tren que aún no llegaba a su dest