Cuatro días. Tan solo cuatro días.
Ese era el tiempo que Matteo había aguantado hospitalizado antes de pedir su alta. De hecho habían sido dos días, pero Ava le había lanzado una mirada mortal que él no había tenido más remedio que callar. Pero al cuarto día, mientras Alessandro y ella aún estaban en el hotel, Matteo había aprovechado para hacer que el doctor firmara su alta.
Cuando llegaron al hospital, él ya estaba esperándolos cambiado con una muda de ropa diferente a la bata de hospital y