Ava llevaba mirando el techo por alrededor de una hora. Se le estaba haciendo una costumbre dar vueltas en la cama sin poder dormir. Estaba a nada de ponerse a practicar algunas de esas técnicas inservibles para dormir rápido.
Habían pasado una tarde interesante con Alessandro, Mason y los niños. Piero y Fabrizio le habían mostrado a Mason todos sus juegos, pero no le habían quitado el ojo de encima. Era como si todavía tuvieran miedo de que ella desapareciera repentinamente. Eso le dijo cuant