Ava se observó, por última vez, en el espejo de su habitación antes de salir en busca de Alessandro. Llevaba un vestido de noche color azul que llegaba hasta sus tobillos con un cuello de barco. Su cabello, lacio por naturaleza, caía en ondas. Se había puesto un poco de maquillaje, nada llamativo, pero un poco más de lo común.
Soltó un último suspiro y se aventuró hacia afuera. La noche había llegado demasiado rápido. Seguía sin poder comprender que había motivado a Alessandro a invitarla a una