Alessa Gold podría decir que, después de tanto tiempo de conocerse, ya era una experta en cuidar los obsequios que con mucho amor le obsequió su esposo.
El Mercedes Benz era su mayor tesoro, por supuesto, de las primeras joyas que Leonardo le entregó para que entendiera lo que estaba dispuesto a hacer por ella. Alessa todavía no entiende cómo ha sobrevivido hasta este momento el Benz, era un milagro, o una precaución de su subconsciente que le recordaba siempre que el Benz era una parte de Leon