Al ver a Andrey, a Emmanuel se le suavizó el gesto y sonrió. Se inclinó un poco para hablarle con cariño, en un tono suave.
Lo curioso era que el niño solo parecía rechazar a una persona: Aleron. Cada vez que lo veía, arrugaba la carita y se echaba a llorar. Ya había llorado varias veces aquel día. Snow lo estrechó contra su pecho y le acarició la espalda. Ya no sabía cómo calmarlo mientras Aleron siguiera apareciendo.
Snow estaba cada vez más harta de la situación y empezaba a pensar que lo m